Irán: Intervenciones militares de EEUU empeoran la situación

Las acciones militares de Estados Unidos en la región del sureste de Asia no han contribuido a la restauración de la seguridad y estabilidad, sino han empeorado la situación, indicó el embajador adjunto de Irán ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Eshaq Ale-Habib.

En una reunión celebrada en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) en Nueva York, Estados Unidos, sobre la cooperación en Asia Central y Afganistán, clave para la seguridad y el desarrollo, Ale-Habib se refirió en concreto a la guerra librada por Washington contra  Afganistán so pretexto de combatir el terrorismo.

“Afganistán no se convirtió (en un lugar) más seguro tras la invasión de Estados Unidos. Esa es la verdad de la agresión contra Afganistán, y en general cualquier agresión contra nuestra región, no ha contribuido a mejorar la situación de seguridad sino la ha hecho aún más frágil”, indicó el representante iraní en la cita celebrada a iniciativa de Kazajstán, que ocupa la Presidencia del CSNU este mes.

Ale-Habib agregó que para Teherán, Afganistán debe convertirse en un lugar para la cooperación internacional no en un lugar para rivalidades.

A su juicio, reforzar la cooperación económica en diferentes ámbitos entre ellos, la infraestructura, el comercio, la inversión y la transportación, contribuirá a reforzar la paz y seguridad en este país asiático, además de la lucha antiterrorista.

No solo los países de la región, sino toda la comunidad internacional gozará de las consecuencias, pues, “en el mundo de hoy, no se puede limitar a la paz, seguridad y el desarrollo dentro de las fronteras”, enfatizó.

Ale-Habib se refirió al papel de Teherán en reforzar la seguridad en Afganistán, promoviendo más de 300 proyectos de construcción, además de acoger a millones de refugiados afganos.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, por su parte, indicó al CSNU que con más cooperación e inversión regional, Asia Central y Afganistán tiene el potencial para volverse símbolos de diálogo, paz y promoción de los contactos entre culturas, religiones y civilizaciones.

Después de casi 17 años de guerra, que se cobró la vida  de 2216 militares estadounidenses y decenas de miles de civiles afganos, los insurgentes talibanes controlan más del 40 por ciento del territorio afgano, según un informe publicado el mes pasado por el Inspector General Especial para la Reconstrucción de Afganistán.

La intervención militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), encabezada por Washington, que tenía como objetivo derrocar al grupo Talibán, “luchar” contra los terroristas e intensificar la lucha antidroga, sólo ha agravado las condiciones en el país asiático, donde los talibanes están resurgiendo y el grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe) se está organizando.

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