Irán debe aumentar sus capacidades armamentísticas ya que se encuentra en el núcleo de una región insegura

Un alto analista de seguridad de Oriente Medio ha discutido por qué la República Islámica de Irán necesita mejorar sus capacidades defensivas en una región llena de amenazas e inestabilidad.

Seyed Husein Musavian, exmiembro del equipo negociador iraní en los diálogos nucleares con el Grupo 5+1 (EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania), lamenta que EE.UU., bajo la administración de Donald Trump, vuelva a optar por la “presión” para marginar a la República Islámica, mientras que esta es la “principal víctima” de la inestabilidad provocada por Washington en la región.

En un artículo publicado el viernes en la revista estadounidense LobeLog, Musavian, profesional especialista en el Programa de Ciencia y Seguridad Global, explica que la campaña de difamación lanzada por el Gobierno de Trump contra Irán forma parte de los esfuerzos de Israel y Arabia Saudí para modificar la historia.

“Al culpar a Irán de sembrar la discordia regional, el Gobierno de Trump se ha aferrado a las narrativas egoístas de los líderes saudíes e israelíes, que constituyen un chivo expiatorio sin fundamento y la reescritura de la historia contemporánea”, se lee en el artículo.

El experto recuerda que Irán, desde 1979 (victoria de la Revolución Islámica), se ha visto obligado a luchar para salvaguardar su seguridad y proteger sus fronteras debido a que se encuentra en el núcleo de una región insegura.

De igual modo, explica que el país persa comparte al este una frontera de 921 kilómetros con Afganistán, un Estado devastado por las guerras que se han sucedido durante décadas, donde la inseguridad persiste pese a la prolongada presencia militar de EE.UU. y sus aliados. La situación con las fronteras comunes con Paquistán no es tan diferente, siendo este “un aliado estratégico de EE.UU. y Arabia Saudí, y un centro proselitista saudí de su ideología extremista wahabí”, agrega.

Las fronteras occidentales del país, precisa, atraviesan por situaciones aun peores debido a la inestabilidad persistente en Irak desde la invasión estadounidense de 2003 y la posterior ofensiva terrorista del EIIL (Daesh, en árabe). Turquía es otro vecino fronterizo de Irán que registra una inestabilidad interna y alberga una base aérea de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), así como armas nucleares controladas por EE.UU.

“Al sur, Irán bordea el Golfo Pérsico y los Estados árabes. Durante décadas, el Golfo Pérsico ha sido un área de masiva militarización estadounidense. Es donde EE.UU. alberga sus principales bases militares regionales y frecuentemente patrulla las aguas del Golfo Pérsico con portaaviones y submarinos nucleares”, persiste.

Musavian recuerda que “contrariamente a lo que afirma la Administración de Trump de que Irán está desestabilizando la región, el país persa ha sido víctima de la inestabilidad regional —que ha sido un legado de las políticas estadounidenses— y tiene amenazas y necesidades de seguridad legítimas”.

El exfuncionario persa llama a Trump a “aprender del fracaso de las políticas agresivas del pasado de su país hacia Irán y no tomar partido en las rivalidades regionales dando a los países árabes del Golfo Pérsico carta blanca para avanzar en sus agendas sectarias”.

“En cambio, Trump debe reconocer a Irán como una realidad geográfica y fomentar la cooperación regional al presionar a los socios regionales de EE.UU. para que retribuyan los llamamientos del canciller iraní (Mohamad Yavad zarif) hacia el diálogo”, concluye el analista.

 

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